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07 septiembre 2011

MAGICA REPUBLICA ANCAREÑA (6)

Publicado íntegramente en marzo de 2006
MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA
actualizado en Mayo de 2011 se publicara por entregas
(Todos los Derechos protegidos ID.2402713)

-6-



Para todos los que comparten la lucha por Os Ancares
Parque Natural” a todos aqueles que divulgan “os beneficios
da Creación do Parque Natural dos Ancares.
Unha das reservas naturais e etnográficas
mais importantes de Europa ainda non ten protección”.



Desde la gran cima, un anciano, contempla ensimismado la naturaleza que le rodea, su mirada recorre con lentitud las romas cimas de los montes, la vista viaja por igual al cielo y a la tierra, admira la espesa vegetación de los verdes valles, los prados, los bosques de castaños y robles. A sus pies, divisa las moradas flores del brezo, las amarillas de la xesta y del toxo, queda aprisionada su mirada. Con los sentidos cautivados por el aroma del arándano, Evei, embaucado, alza los brazos al cielo, da gracias a los dioses.
Han pasado las horas, una eternidad, a él le ha parecido un instante; el sol agoniza por el oeste, por los confines de la tierra. Remiso en emprender el regreso, dirige una profunda mirada a derecha é izquierda, observa como los torrentes y los regatos de aguas, serpentean abriéndose paso en busca de los arroyos y ríos, zizaguean entre la flora, rodeados de álamos, sauces cabrunos y de saúcos vestidos con su blanca flor.
De las moradas de los poblados, ascienden los hilos de humo del fuego de los lares. La noche se allega lentamente y con la misma lentitud, el anciano desciende, hacia el Santuario.
Los últimos rituales de adivinación, en la sangre y en las vísceras, Evei no encuentra signos que muestren con claridad los augurios. Empieza su ocaso, él, probablemente se irá con los últimos días del otoño, consciente de no superar la etapa invernal, prevalece la cruda realidad, su ciclo ha finalizado, el cuerpo y la mente están agotados y desde esta reflexión encuentra alivio en la muerte. Evei, anhela encontrase con los antepasados en los lugares de descanso de Bandunae, Verona y Cheivenfei. Ora, clama a los dioses. ¡Cumplí contigo! ¡Cumplí con los antepasados! ¡Cumple tu ahora conmigo! ¡Cumplid Dioses, Nereidas, Genios! ¡Dejadme morir con dignidad! ¡En pie! ¡Acogerme a vuestro lado!

Y no tardando, meciéndose en el viento del oeste, el día sagrado de samenjein”, voces anunciadoras de muerte, flotan sobre los Ancares, mientras el oscuro manto de la noche se cierne sobre las tierras de los Esvarios, el gran guía va traspasando la frontera del otro mundo.
El sacerdote iluminado por un extraño fulgor, se entrega al sueño eterno. Al amanecer aún se refleja en su cara una luz de paz.
Mágicamente, las fuerzas de la naturaleza, movidas por los dioses, avisaron del funesto desenlace a los Esvarios; animales y aves nocturnas anunciaron el óbito, difundieron la noticia y convocaron a los funerales.
Al acto de incineración acudieron de todas las tierras, de todas las tribus, de todos los clanes. Allí están los hijos y nietos, doloridos, conmocionados y al mismo tiempo convencidos de su inmortalidad. Cervasos vivió largas jornadas de despedida a su guía, grandes presentes fueron depositados en el arca de las ofrendas, hasta los lobos mostraron su pesar, aullando sin descanso día y noche, durante días...


Transcurre el año cuatrocientos once, desaparece el último Druida de los Esvarios y con su muerte, el camino queda libre para los embajadores del monoteísmo cristiano; los discípulos de Prisciliano, aprovecharon la ausencia del líder de los Esvarios para difundir sus creencias. Esperaban este momento y estuvieron acertados.

Entre la bruma densa de las alamedas sagradas, plagadas de muérdago, cruzando los robledales, sin extinguirse el eco del gran Evei, reapareció Arbo rodeado de monjes predicadores del arrianismo. Prueban a sustituir a los dioses locales y sitúan a Prisciliano como un gran Druida al que le había sido revelado un futuro floreciente. Aspectos de su ideología como permitir que los clérigos llevaran el pelo largo, incluir bailes en la liturgia, condenar la esclavitud y el fomento de la igualdad entre hombres y mujeres calan, penetran profundamente en los Esvarios, y allí donde se había venerado a Cheivenfei, donde los guías iban en busca del día, allí donde se adoraba a la Luna, donde se había venerando a la tierra, se rezaba a los vientos, se encendían hogueras en la noche, para traer la luz y expulsar a las tinieblas, allí sembraron la semilla del unitarismo. La simiente monoteísta que forzaba a desistir del culto al sol el germen de la vida, trasladando al olvido las ancestrales creencias defendidas por Evei. La suerte estaba echada, la evangelización la transmitían los discípulos de un "druida" muy inteligente y culto que había sido decapitado, tiempo atrás, defendiendo sus creencias. La ejecución de Prisciliano, fue en realidad un error, más que mitigar su influencia, la engrandeció. Las sangrientas persecuciones a las que sometieron a sus partidarios, acrecentaron aun más la leyenda, muchos de sus devotos optaron por traer su cuerpo al Finisterra, con esta decisión, embrión de una peregrinación, da comienzo un mito, la ruta de las estrellas, un camino iluminado por la vía Láctea, el camino que empieza en cualquier lugar y termina en el campus estrelado. En el itinerario escogido por los portadores del cuerpo de Prisciliano, Cervasos fue una parada vital.
Los Ancareños con su habitual sentido de la hospitalidad, dieron acogida los restos del druida cuando aún no se habían apagado las cenizas de su gran sacerdote Evei, con el mismo respeto con la misma veneración...


...Lejos de las tierras ancareñas, puede que para cumplir con los augurios de Evei, tribus de Hunos montan en los caballos de la guerra, destruyen el reino Ostrogodo, empujando en primer lugar a los Vándalos hacia el oeste y más tarde a sus primos los Alanos hasta la zonas altas del Rhin y allí en poco tiempo se alían Suevos, Vándalos y Alanos, e intentan varias veces el cruce del río pero son rechazados en en la frontera por las legiones romanas y por los francos, finalmente lo consiguieron.
Cruzaron aprovechando las aguas congeladas del gran río, con rapidez; dejando tras si una estela de pánico y saqueos.

Al reino gallego llegan primero, más ágiles, los Asdingos y Silingos. Sus intenciones van dirigidas a la rapiña y al saqueo, además, encuentran en su camino una fuerte resistencia de cántabros y astures con los que no quieren guerrear. Por otra parte Alanos y Suevos, al entrar en las Galias, unos en busca de botín y otros de tierras donde aposentarse, retrasan la llegada.
Llegan en oleadas, saqueando, matando, robando y capturando rehenes para obtener esclavos: las fuerzas militares romanas desplegadas en el oeste, bastante adocenadas, reciben la orden de acudir al encuentro de los invasores, de este modo, Dídimo, jefe militar de la VII Legión, realiza una campaña de reclutamiento de tropas y acude, junto con Verniniano para cerrarles el paso pero fueron derrotados y desde entonces no se volvió a saber nada de la Legión VII.
Las guarniciones del ejercito romano desaparecieron en franca huida y los restos del ejercitó del decaído imperio quedaron en situación de abandono...

Asdingos y Silingos, se abalanzan sobre las aldeas. los caminos y calzadas é incluso asaltan algunas instalaciones militares del romano... a las ciudades amuralladas no se acercan.

Las partidas de los Asdingos son descubiertas por los Esvarios cuando pasan cerca de las tierras de los ancareños que no saben, si los han ignorado o si por el contrario esperan la llegada de nuevos clanes para atacar: sus incursiones parecen partidas de caza y no búsqueda de asentamientos. Algunas tribus, incluso los acogen como amigos, les dejaron vivir entre ellos, aunque también se dan situaciones en las que los consideraron como sus peores enemigos en cambio otras optan por la lucha para rechazar a los enemigos.
Comenzó entonces una peculiar guerra por las tierras llanas y también por las Beiras del Eo. Las tribus de los ancareños y de los Oscos, tienen a su favor el aislamiento geográfico, la inexistencia de ciudades importantes y una orografía difícil y hostil para el enemigo; con todo, lo más importante es su alianza. Y la mágica república se alzó en guerra contra los invasores: hizo que los atacantes tuvieran que luchar pueblo a pueblo, valle por valle, resultando muy costoso el mantenimiento de campamentos, y mucho más difícil, la creación de urbes. Los guerreros de los Ancares hostigan sin cesar a los invasores en pequeños grupos, sin concederles descanso a lo largo de varios años.

Aunque, Asdingos y Silingos, comparten vínculos religiosos comunes se enfrenta para disputarse el botín obtenido en el pillaje. Nunca hacen rehenes, ni tan siquiera capturan a las mujeres. Avanzan sin control... y los Ancareños aprovechan éstas circunstancia para atacarlos y hostigarlos. Les pagan con la misma moneda, no hacen rehenes porque no quieren esclavos.
En medio de estas luchas... los Ancareños recibieron la inesperada ayuda de los hombres que según los augurios de Evei “vienen del mismo lugar que nuestros antepasados, traen en común, costumbres y muchos de nuestros dioses, son de nuestro tronco... no os dejéis engañar por sus caras pecosas y sus cabellos pelirrojos que les confieren un aspecto aniñado, aunque tengan menos estatura que la nuestra, son fornidos y aguerridos” Caminan siempre dispuestos para anexionar poblados y someter tribus...
Las expediciones de los guerreros Ancareños observan en las tierras llanas asentamientos de campaña y lo más preocupante; construcciones que indican intenciones de establecerse definitivamente. Han llegado los Suevos, y eso es otra historia.





NOTA

ÉSTE RELATO, CUYO TITULO, Y ALGO MÁS,  ESTA INSPIRADO EN LO HECHOS ACONTECIDOS EN DONÍS A FINALES DEL SIGLO XIX, ES UN TRIBUTO A LA OSBTINACION DE LOS HOMBRES INDOMABLES ANTE LA INJUSTICIA... 
A finales del siglo XIX, los habitantes de Donís, hartos de pagar sus contribuciones, más por no tener con que pagar que por rebelión, capturaron al recaudador de rentas; le hicieron prisionero y proclamaron la República independiente de Donís; su libertad e independencia les duró poco tiempo; la contundente actuación de la “Benemérita” se encargó de poner fin a sus aspiraciones. Mi agradecimiento a los habitantes de los Ancares por haber conservado con su modo de vida, los bosques más esplendorosos y extensos de Galicia. A los que estoy profundamente agradecido y en deuda por permitirme contemplar una exuberante riqueza donde aún hoy encuentran cobijo osos, ciervos,zorros, jabalíes, lobos, tejones, comadrejas,hurones, armiños, nutrias y la águilas y gavilanes que nos deleitan con su vuelo.
XARDONMANROFER
Nada me agradaría más que saber si os gusto el relato

29 julio 2011

MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA (4)

Publicado íntegramente en marzo de 2006
MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA
actualizado en Mayo de 2011 se publicara por entregas
(Todos los Derechos protegidos ID.2402713)
-4-


La magia parece que actuó sobre la primera publicación de esta entrada;
difumino las fotos y el texto y sin saber como,
de un día para otro...desapareció incluso la especial dedicación
a las gentes del Concello de Baralla
XARDONMANROFER





Las tierras altas de los Erviasos y Nerviasos, no son otras que los actuales Ancares y en ellos se encuentra el castro de Cervasos donde se vive una frenética actividad. Es un día radiante especialmente para Weife, el domador de toros, valeroso jefe guerrero que no es capaz de mantenerse sereno pues se halla perturbado desde el momento en que su mujer entró en el Painen, así se llama al lugar de los partos, donde alumbran las mujeres de la tribu y que está preparado para cuando es necesario.

Es increíble y parece mentira; el temible guerrero no cesa de rondar con la maza en la mano, alterado, nervioso, deambulando sin rumbo, tan irascible que nadie osa dirigirle la palabra y menos acercarse. Reina el ajetreo y llega con nitidez el llanto de la vida, el alarido de la feliz maternidad, suena con fuerza, es el indicador inconfundible que anuncia la llegada de una nueva vida y más aún, ¡Es varón! Weife siente la euforia de todo progenitor; se encuentra satisfecho, colmado, la estirpe de su sangre tiene sucesión y heredero.
En el poblado, los gritos de jubilo estallan al unísono, el jefe de los guerreros, encantado con su paternidad, es zarandeado repetidamente con alborozo y al tiempo que las mujeres abandonan el lugar de los partos con la madre; feliz mujer que cumple con la esperanza de perpetuar la familia.
Los hombres se entregan a festejar, mientras las mujeres del castro que han asistido a Ecle durante el alumbramiento, lavan al niño con las aguas de manantiales de nueve fuentes que fueron almacenadas en nueve vasijas y recogidas al alba; calentadas y ahumadas con muérdago, conforme al ritual de los antepasados, así él recién nacido, sera protegido por los espíritus de las aguas y respetado por ellas.
Cesa el vapuleo de Veife cuando las manos extendidas de Ecle le entregan al vástago, entonces, en su rostro relajado, puede apreciarse nítidamente, como la ternura ha invadido su cara; el feliz padre levanta la vista al cielo, alza al niño y emite con fuerza Hei...iíí... Cheivenfeiiiii” ...Y resonó por todos los valles.
Con el niño en sus brazos se dirigió a Evei y, el sacerdote, al pie de la Gran Piedra Blanca y cuando los rayos del sol centellean sobre ella, clamó,
¡este es mi nieto, Eifen, hijo de Veife, protégelo y haz que su vida sea guiada por tus estrellas!. El Guía, guardián del Circulo, el poderoso mago Evei, deposita al recién nacido sobre la piedra y reclama la protección de Cheivenfei, ruega a los genios y los Dioses menores que amparen a su nieto.
Tras este ritual, en Cervasos el sol brilla con más energía.
¡Ha nacido un guerrero! Y con él, los Ancareños, los sucesores de los Esvarios y lo festejaron, siendo bendecidos por días luminosos y noches estrelladas, hasta el Alba se vistió con sus trajes más esplendorosos...
Pasan los años en los Ancares, entretanto la vida discurre con normalidad en Cervasos viendo el pasar de las noches y los días y el crecer de Eifen, hijo de Weife, nieto de Evei que es ya todo un hombre, grande, fuerte y ágil; bien entrenado, osado y valiente. Goza de gran prestigio como cazador de osos y recorre con ansia las tierras ancareñas en busca de aventuras: su atrevimiento es tal que le lleva a realizar expediciones de caza en solitario a los lugares más insólitos y lejanos. Para él todo es aventura y aprovecha cualquier circunstancia: en esta ocasión ha dado muerte a un enorme oso pardo y cuando, enfrascado en desollarlo, es atacado por una enfurecida osa a la que logra dar muerte, tras larga lucha, saliendo tan mal parado que hasta perdió los sentidos. Por ventura, poco a poco fue recobrándose aunque estaba herido de gravedad; como buenamente pudo, arrastrándose entre la frondosa vegetación, logró evadirse del lugar en busca de un refugio en previsión de más ataques.
Ha pasado la noche oculto y en silencio, soportando estoicamente los dolores cuando un gratificante sonido de agua llama su atención, como buenamente puede se encamina hacia su procedencia. Aparta las ramas del saúco, y ante sus ojos aparece un verde prado, el más hermoso que ha visto, al fondo, frente a él, formando una cortina de agua formada por chorros que vierten en cascada sobre un cristalino lago. A duras penas consigue incorporarse, trastabillando se dirige a ellos pero agotado por el esfuerzo, cae sobre la blanda hierba, inerte, desmayado.
Cuando recobra la conciencia, se halla rodeado de Dríadas que le están contemplando asombradas, tienen sus brazos extendidos sobre su cuerpo y no tardan en levantarlo, con suma facilidad, como si de una pluma se tratara, lo transportan tras los chorros, por una escarpada senda, hasta la angosta entrada de una gruta, y desfallece.
Al pasar el tiempo, ante el calor del fuego, cuidado por la ninfa del agua, Valda, su protectora, la que inspira a su abuelo Evei, recupera los sentidos, mirando incrédulo a la hermosa Dumia, ungiendo sus heridas, prestándole amorosos cuidados. Su amada que ha permanecido sin apartarse de su lado durante los días y noches en los que estuvo luchando por su vida, yendo y viniendo en sueños al “otro lado”... Nunca supo como fue capaz de regresar al castro.
En los Ancares también hay tiempo para el amor y en Cervasos surge entre los jóvenes libre y espontáneo. Las historias se suceden. Dumia la más hermosa de las hijas de Viar, el gran pastor, se encuentra pastoreando el ganado; ella no lo sabe, pero esta siendo observada. En la espesura del bosque, Eifen la esta mirando con embeleso. Permanece inmóvil, escondido en la frondosa vegetación pero no es el único que acecha. En la espesura boscosa, unos extraños movimientos, llaman su atención y le llegan los sonidos de osos, y efectivamente, puesta a dos pies, oteando, hay una hembra de oso de pelaje pardo. El carnicero mamífero, olfatea el ganado y junto a ella hay dos crías, el riesgo es inminente, Eifen no duda, rápido se acerca a su caballo, extrae la pértiga con la larga y afilada punta de hierro, arma su brazo mientras, acuciada por el hambre, la osa sale de la espesura tras los vacunos desmandados, en su necesidad de comida no advierte la presencia del hombre, ni el peligro que para ella representa. La vara sale del potente brazo de Eifen, firme y veloz; penetra por la espalda del plantígrado, atravesándolo por completo, el plantígrado se revuelve con un rugido de muerte y cae inerte ante Eifen. Los oseznos se acercan a la hembra, prácticamente muerta, no les importa la presencia del humano, lamen su sangre intentando cerrar las heridas. Eifen, aprovecha la circunstancia para capturarlos y laceados los sujeta para evitar su huida.
Dumia, ha contemplado la escena paralizada, sin dar crédito a lo que esta viendo, incapaz de reaccionar y cuando los brazos de Eifen rodean su cuerpo, se ciño a él buscando amparo. Eifen no desea otra cosa que abrazarla, arroparla, protegerla y mostrarle todo el amor que lleva dentro. Con enternecedor cariño, acariciando su pelo, sintiendo palpitar de su corazón, el tiritar de su cuerpo, se afana en calmar a la asustada mujer y ella, sintiéndose protegida, va relajándose, entregándose a las sensaciones del cuerpo, sin contenerse, y liberando los instintos, ambos jóvenes rodaron entrelazados por el verde prado. Se entregaron a satisfacer el deseo de sus cuerpos, las sensaciones y los estremecimientos no saciaban sus apetencias, empapados en los sudores, exaltados y apasionados, no concluyeron de amarse hasta quedar extenuados, profundamente dormidos.
A la mañana siguiente, Veife y su hijo Eifen se dirigieron a la palloza de los Viar para pactar las condiciones de la unión de los jóvenes, dando paso a grandes festejos.
Establecido el oportuno convenio, Dumia paso a pertenecer al clan de Evei, Veife, se sentía honrado por los dioses, lo vislumbrado por, su padre Evei,verdadero adivino, sé ha cumplido y sabe que los dioses bendicen a Eifen, el destino espera al que será, el gran guerrero de los Ancares.
Nadie en Cervasos duda de sus genios protectores pero en el caso de Eifen su genio vino en forma de extraño viajero que encontró desfallecido, prácticamente sin vida, en las cercanías del clan de los Vilachá. Lo cargo en su montura y así se presentó en el castro. En forastero fue bien recibido, no por haber sido introducido por Eifen, el alto grado de hospitalidad que practican los ancareños es por todos conocido, y aunque no venía en busca del viento, ni de la protección del circulo o tampoco a venerar a Cheivenfei, fue acogido y auxiliado.
El exótico viajero proviene de las tierras del sur, viste túnica blanca bajo una capa caracalla, De nombre Arbo, se presenta como predicador del monoteísmo cristiano. Sus creencias las difunde desde la honradez y reconocimiento de otras religiones, de hecho los ancareños son como sus antepasados, politeístas, la adoración que profesan a Cheivenfei, no es exclusiva y también se encomiendan a otras divinidades.
Con la llegada de Arbo se organizó una algarabía: todos se disputaban el derecho de alojarle y agradar, tal es su sentido de la hospitalidad. Eiven tuvo que intervenir para mediar y establecer la forma que permitiera complacer a todos.
Arbo, prisionero de la hospitalidad, pernoctó y convivió con todas y cada una de las familias del poblado, y por todas fue agasajado: permaneció todo el invierno en Cervasos aunque no hubiera podido abandonarles hasta no haber cumplido, al menos un día con cada una de ellas, hubiera sido imposible dejarles a causa de las nieves caídas que hacían imposible transitar fuera de Cervasos, el castro quedaba aislado, al igual que todas las aldeas de los Ancares, todos los inviernos.
Arbo es condiscípulo de Prisciliano, esconde con astucia las respuestas a preguntas para las que no tiene clara contestación, insinúa que su dios, es como Cheivenfei, para seguir difundiendo la idea de un único Dios. Cuenta que Dios a creado a los hombres y mujeres iguales, y este mensaje cala profundamente entre las mujeres de la tribu que ostentan esta condición; lo dice con el corazón lleno de fe pero se aplica en su máxima, “el que sabe, calla”. Omite y silencia muchos de sus pensamientos, incluso que su maestro fue declarado hereje y brujo por sus correligionarios y decapitado: omite también que es perseguido para ser escarmentado.
El misionero priscilianista en su larga estancia en Cervasos, ostentando la condición de privilegiado, disfruto del baño caliente, gozo en mujer sin desposarse y se deleito con sus costumbres sin privarse de nada.
Con el comienzo de la primavera, el forastero abandona Cervasos con inmensa pena, en la creencia de haber convertido a sus habitantes a la fe cristiana. Va en busca de otras gentes, no lejos, a la primera aldea. Tras él, agitando los brazos en señal de despedida, Evei sonríe irónicamente, conocedor de los augurios que el futuro le depara, le despide con un ¡Que Cheivenfei te guié!
ESPERO QUE OS GUSTE, en la siguiente entrega MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA -5- Tenemos UNA CITA EN CERVASOS 

21 julio 2011

MAGICA REPUBLICA ANCAREÑA (3)

CONTOS, LEENDAS E HISTORIAS DA COMARCA DE ANCARES


Publicado íntegramente en marzo de 2006
MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA
actualizado en Mayo de 2011 se publicara por entregas
(Todos los Derechos protegidos ID.2402713)
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LOS ESVARIOS
Los Esvarios, hijos de los Keltois, que nos encontramos definitivamente aposentados en las tierras altas, en Cervasos a finales del Siglo IV son el corazón de esta historia, el motor que agita mi imaginación para compartir el sueño de hacer reales a tan imaginarios pobladores.
El carácter individualista de los clanes les lleva a la tendencia de aislar las construcciones familiares con muros de poca altura, eso si, a modo de vestíbulo exterior en el que se integra un horno para pan, y una piedra tallada para las ofrendas los genios protectores.
Gozan la vida apaciblemente, basan su economía en la recolección de sus cultivos de mijo, cebada y trigo, además del aprovechamiento de los frutos naturales como la bellota y la castaña. De la bellota y de la castaña, obtienen harina para el pan, alimento vital. Con la cebada elaboran una rica cerveza que degustan, quizás en demasía, no sucede lo mismo con el vino que obtienen en los intercambios con el romano y que resulta difícil de conseguir.
En el otoño celebran la recogida de la castaña con un ritual en el que bailan, entorno al fuego donde se asan las castañas, hombres y mujeres jóvenes, desnudos, pintados íntegramente de negro, danzan hasta la extenuación.
Para ellos el agua da la vida, vive por el día y duerme por la noche, la sanación, vendrá con las recogidas en nueve fuentes, al alba o al anochecer, siempre en los solsticios o en los equinoccios, pero les preocupa mucho la humedad y para evitarla usan piedras pequeñas y enlosan con ellas las calles que enlazan las zonas comunes con las privadas. También han tallado piedras para albergar agua; tienen una edificación al lado de la cual existe un hoyo en el que hacen fuego (como si de un un horno se tratara) que les permite calentar las aguas, gozando de “baños” incluso en pleno invierno. Laxe, el escultor la gran piedra de las ofrendas, esculpió en la base las grabaciones que recuerdan a los Esvarios la procedencia de los antepasados, donde puede apreciarse, desde un circulo encerrado en un cuadrado atravesado por cuatro lineas que coinciden en el centro hasta símbolos de círculos concéntricos, pasando por los esmerados trazos de “verroes”; el tallador, ha labrado a modo de friso, todo su contorno, incrustando los signos de las leyendas sin olvidar las hazañas de los grandes guerreros del clan.
La vida cotidiana es apacible, disfrutan de buena salud. cultivan la tierra, pescan en los ríos, cazan en los montes y bosques; crían cerdos, pastorean cabras, vacas y caballos. Recolectan herbaje para alimentar sus ganados durante el frió y crudo invierno, mientra, en torno al fuego, relatan hazañas ajenas ensalzándolas como propias, muchas de las cuales las convierten en leyendas.
Viven, plácidamente, en las montañas y en sierras de fuertes pendientes, encajados en sus valles, ajenos a las convulsiones que experimenta el mundo del romano...
El gran legado de los antepasados es el fuego, por ello es sagrado, y no se puede escupir, orinar, ni fornicar en su presencia, lo renuevan en el solsticio de verano y en el equinoccio de invierno, siguiendo la tradición. Pasan las largas noches invernales alrededor de él, lo mantienen permanentemente, dentro de sus viviendas, sobre losas, para calentar los espíritus de sus antepasados; y en torno a él, sentados en bancos corridos cuya funcionalidad propicia los debates cotidianos de la familia, convocan a los espíritus, para que intervengan en su destino y rezan para que el cielo no se desplome sobre sus cabezas.
El sagrado fuego, con su calor, les invita a los recuerdos y al tiempo que rememoran los tiempos pasados, fantasean con sus propias vivencias, convirtiendo hechos cotidianos en verdaderas hazañas, haciendo así que surjan y se transmitan las leyendas de genios tutelares de los poblados, de héroes más o menos divinizados, mitos de guerreros valerosos, de jefes o dioses protectores. El mito más difundido comienza en la antigua leyenda donde se relata como un petirrojo fue a buscarlo al sol y cuando regresaba con él a la tierra, ardieron sus plumas, y entonces, los pájaros acudieron en su ayuda, entregándole una pluma, todos menos la lechuza por este motivo esta condenada a vivir de noche.
La noche es misterio, esoterismo, carcelera de la luz, y es en las del invierno, donde los cuentos y leyendas dan lugar a la transmisión de tradiciones: también conceden tiempo para enseñar a los jóvenes y entrenarlos para superar las pruebas iniciáticas; los ancianos tienen el deber de transmitir los conocimientos a los adolescentes.
En las noches aparecen las leyendas de los antepasados, los ritos y mitos más antiguos en las que se relatan y señalan el principio de los tiempos y como todos los hombres conocían el lenguaje de los seres vivos y podían comunicarse con los animales; También distinguían el uso de las plantas y creen que éste conocimiento sé perdió por la avaricia, la codicia y la falta de respeto a la vida.
Los ancianos son la fuente de las tradiciones y a ella acuden, entre asombrados y atemorizados, no solo los jóvenes adolescentes, también los adultos solicitan los recuerdos y sus consejos.
Ante el fuego del lar los niños y jóvenes, escuchan a los ancianos y ellos les cuentan como los moradores del otro lado, a veces nos visitan en forma humana; relatan como los antiguos: abandonaron las fértiles riberas del gran rió, el padre de la vida, y recorrieron la tierra, tras el rastro del sol, al encuentro con la luna, guiados por Cheivenfei, el dios errante. Son narraciones que muestran el mágico poder de los dioses sobre los elementos; así rinden culto a Bandunae, dios del agua, Edovius, protector de las moradas, Verón, protector de los animales...
Aprenden desde niños, como amar a los dioses, la forma de solicitar su protección, además, como comportarse ante ellos.
Envueltas en la magia llegan a los adolescentes las leyes para los miembros del clan, normas que los harán hombres; hombres libres, respetuosos con la naturaleza, con los animales y con sus mayores.
También, en las leyendas, llegan las pruebas iniciáticas donde los adolescentes deben demostrar su valentía y que están preparados para formar parte, con pleno derecho, del clan y de la tribu.

Para superarlas, han de atraer y dar caza al fiero oso yel bravo y robusto Xábarin; capturar un rebeco y un ciervo, una donicela, un armiño y una Jineta; tienen que respetar a las hembras para preservar la continuidad de las especies: son intocables, el Lúbican, (gato salvaje), el más sagrado de los gatos y el gallo, que solo puede ser sacrificado como ofrenda a los dioses; las gallináceas del bosque, expresamente santificadas, serán para uso exclusivo de las Ninfas.
Vienen en las leyendas, las iras de los dioses como Veona, quien, trocado de Druida, contemplándose en las cristalinas aguas del lago, observó como una manada de lobos sé disponían a atacarle, airado y enojado, trazo un circulo con su vara y los transformó blancos para que nunca más pudieran camuflarse, además, los condeno a vivir solo de noche, en adelante morirían al llegar el día y nacerían por la noche.

!Evitad enojar a los dioses! advierten los ancianos.

Explican los ancianos de la tribu como la vida es magia, producto de los espíritus del otro mundo y surge del agua (alimento de la creación) allí, en el lugar de descanso y recreo de los dioses, viven todas las especies de la flora y la fauna terrenal y en el centro de un profundo lago, tienen un jardín maravilloso donde guardan, en los cálices de las flores, los espíritus de los niños aún no nacidos; solo la cigüeña, con sus extensas alas y su largo pico puede acceder a extraerlos para que nazcan en este mundo.

La cigüeña, cuando llega el momento, vuela a depositarlo en el regazo de la madre...
Deberéis depositar vuestra sangre de hombres libres en los miembros del clan, dicen los ancianos,; derramarla, si es preciso por los hermanos de la tribu.

¡Así lo han hecho nuestros padres, así deberéis hacerlo vosotros!

Solo se rompe la monotonía cotidiana con pequeñas disputas que surgen ocasionalmente en la convivencia diaria; la mala cosecha o la falta de caza, genera la discusión sobres cuestiones tribales que suelen terminan en desafíos personales, incluso entre los miembros de la familia, pero a pesar de que no tienen consideración por su vida, acaban sin mayores consecuencias.

Cuando el oscuro manto de la noche, domina sobre la luz del sol, el mal acecha, los seres malignos, protegidos por la oscuridad, salen en busca de divertimento y los Esvarios, que saben que existen, se protegen con muchos y variados amuletos; cuernos de vacaloura, colmillos de jabalí o los torques, sirven para detener a los seres malignos.
Los Torques son útiles para casi todo, sirven como símbolo de poder y distinción; imitan el poder del circulo y sus dos piedras guardianas en realidad son unos collares rígidos o semirrígidos que adoptan una línea curva que no llega a cerrar...
En la siguiente entrega MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA -4- Iremos A  CERVASOS