16 agosto 2011

MAGICA REPUBLICA ANCAREÑA (5)





CONTOS, LEENDAS E HISTORIAS DA COMARCA DE ANCARES


Publicado íntegramente en marzo de 2006
MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA
actualizado en Mayo de 2011 se publicara por entregas
(Todos los Derechos protegidos ID.2402713)


-5-

... Para aquellos que se vieron obligados a emigrar...
seguro que los nombres de los guerreros les traerán grandes recuerdos.
No son todos pero los representan.
XARDONMANROFER


CITA EN CERVASOS




A finales del siglo IV, finaliza la hegemonía del imperio de los Cesares y es entonces cuando en los castros de las tribus Esvarios se viven profundos cambios. Muchos de los castreños se expansionan fuera de las fortificaciones y otros ocupan los castros abandonados por imposición del romano.
Los Ancareños que abandonan los castros levantan poblados en las cercanías de ríos, en las proximidades de fuentes y arroyos y en las faldas de los montes, alejados de ciudades.
Roturan el monte solo para cubrir sus necesidades; construyen refugios para ellos y sus ganados, bajo el mismo techo, a su lado, con el fin de aprovechar su energía calorífica y también para protegerlos de los depredadores.
Los Ancareños, últimos descendiente de los mágicos Esvarios, abandonados e ignorados por el romano, disfrutan de independencia y gozan su libertad lejos de los avatares de las decadentes urbes. Ésta situación no durara mucho y Evei, el sacerdote de Cheivenfei, verdadero adivino, es consciente del peligro que se avecina; al fin sucedió, el romano avasallador ha sucumbido, pero con él, cae la autoridad que mantenían sobre el territorio sus legiones.
Es más que evidente que ha dado comienzo la desarticulación de la administración del imperio. Muchas tribus emprenderán el camino de la guerra e incluso las más afines, se abalanzaran sobre las aldeas; no solo por pillaje, lo harán para expandirse.
Evei, el gran mago, no imagina, le ha sido anunciado en las vísceras del urogallo a tal efecto sacrificado, por ello reflexiona y entiende que no hay lugar para la duda, es necesario organizarse; hacerse fuertes para protegerse de los enemigos.
Defender la tribu, el territorio y las tierras en las que están asentados, preservar el modo de vida, resulta complicado para las poblaciones sin fortificar, y más aún, para los que no son habitantes de ciudades y sí moradores de aldeas, pues en ellas, las dificultades aumentan y las tareas defensivas no pueden acometerse de forma individual sin riesgo de fracasar: cavila, medita y llega a la única solución posible; citar a los clanes, convocar a las tribus hermanas.
El romano le había enseñado el camino cuando estableció alianzas con sus enemigos, incluso con muchas de las tribus vecinas, pactó antes que imponer: ahora, en la decadencia de su imperio, Roma se ve obligada a negociar alianzas con las tribus germánicas para proteger sus fronteras, así que no puede menos que negociar... y ofreció a Suevos, Vándalos y Alanos un pacto: aceptar la condición de amigos de Roma a cambio de tierras en Hispania...Evei no tiene ninguna duda de la aceptación del trato y sabe que vendrán...sus facultades de adivinación así se lo muestran.
¡Hay que llamar a la alianza a los Esvarios¡
Requiere la presencia de Veife que acude con prontitud: y al sonido del cuerno, se van juntando, entorno a la piedra blanca, todos los guerreros de Cervasos donde Evei, el verdadero adivino, les anuncia sus predicciones:
Malos vientos acechan nuestras tierras, se acercan poderosos enemigos que amenazan nuestras dominios: los hombres de nuestra raza han sido siempre libres, sin más dueño que su pensamiento; hemos estado luchando continuamente contra el romano, vencido a sus legiones y nos han vencido pero nunca hemos perdido nuestra dignidad, bravura y valentía.
Algunos de los nuestros fueron utilizados por el romano como esclavos, otros pelearon junto a ellos a cambio de obtener botín de guerra. Los hubo que fueron esclavizados y utilizados para remover la tierra para extraer oro para Roma, muchos, si no eran liberados, morían espada en mano, atacando a sus opresores, otros eran liberados por nuestros guerreros.
Aprendimos a cultivar el agro y a construir viviendas fuera de los castros en nuestras aldeas.
Trajo el romano la vid, y algunos de nuestros hermanos la cultivan, caminamos por las vías levantadas con sangre y sudor y con el tiempo nos fuimos adaptando, casí entremezclando.
¡Pero ahora nos encontramos con una situación bien distinta: los hombres contra los que nos tendremos que enfrentar son de nuestro tronco, vienen de nuestro pasado, traen en común, costumbres y dioses!.
El vuelo de los pájaros muestra que han aceptado los tratados con el romano e iniciado la marcha. Cuando lleguen, arremeterán contra las aldeas y poblados de las tierras llanas y de las tierras bajas, y también lo intentaran con nosotros. ¡Estad seguros¡
La ausencia de tropas del romano propiciara el descontrol, los asaltos, el pillaje y los saqueos. Las aldeas tendrán difícil la defensa, los castros serán más seguros y capaces para rechazar a los enemigos por ello ha llegado el momento de unificar nuestras fuerzas. Tenemos que defendernos, y aún más, si fuera necesario, atacar, es preciso establecer alianzas con las tribus vecinas, cuantas más, mejor. Hay que reunir a los lideres de los hermanos, amigos y enemigos. Es preciso aunar fuerzas, lograr acuerdos establecer alianzas. Los tiempos se avecinan difíciles y debemos evitar enfrentamientos entre nosotros. Hay que unirse; citareis a todas las tribus para la primera luna llena de la primavera, aquí en Cervasos. Pudiera ser que algunos os reciban como enemigos; no debéis de presentar batalla, puede resultar muy peligroso, pero es posible que evitando el enfrentamiento, logréis su adhesión; lo haréis en nombre de Cheivenfei del Guardián. Portareis el emblema de la Culebra azul bajo el que combatieron nuestros antepasados.
¡Ha si me ha sido revelado!
Mientras Weife, envía partidas de guerreros como emisarios a todas las aldeas y a los castros, incluso a los antiguos enemigos, citando y convocando para poner en común los conocimientos sobre sus enemigos y para establecer la alianza, la unión de los Esvarios, en el alto Rhin, Suevos, Vándalos y Alanos, obligados por los Hunos cruzan el río... y efectivamente, aceptaron el trato y emprendieron viaje... arrasando todo cuanto encuentran en su camino...
Entre los Ancareños no existe jerarquización entre los asentamientos; cada castro y cada aldea goza de independencia y de su propio territorio, este aspecto es esencial a la hora de federarse, como fundamental fue la intervención de los ancianos guías, Legan, Ebúl, Neira y Hor, que encontraron sentido a la unidad.
La llamada llegó a los confines de la tierra, más allá de donde llegaron los emisarios de los Evei: vinieron de todos los lugares: allí están, asisten a la cita. Patriarcas, guerreros, clanes y todas las tribus han acudido a la cita. Lla asamblea del solsticio de verano ha reunido a los mágicos Esvarios y a sus descendientes..
Largos días, noches cortas y esplendorosas, acogen a los descendientes de los Ladovis, Baedyles, Cabarcis y Eguivarri Namarini, llegados de todos los lugares para asistir a la cita. Es la primera luna llena de la primavera en los Ancares.
Han sido convocados para poner en común, los conocimientos sobre sus enemigos, para intercambiar opiniones, aunar las necesidades, defender los intereses y han acudido a la cita de los Ancareños...
Acampados en las praderas de Cervasos en torno a sus hogueras, agrupados por familias y clanes están los más grandes guerreros: Loan, Dogan, Quiro, Pear, Manzoi, Segan y Bubial, vienen del Medio Miño; Doade, Fontao, Vidual y Barrantes, provienen del Bajo Sil; Neira, Abragans, Langar, Laxe, Cascalla y Tourvill, llegaron de las Tierras Bajas; Louzara, Vila y Feixo, son montañeros del Orivio.
Valonga, Outariz, Buron y Veiro, vinieron de las Tierras Llanas, sus vestidos, más refinados, denotan un mayor contacto con el romano, sobre todo por las capas que las adornan, a modo de estola con pieles de armiño; Guilfrey, Vilouzan, Montan, Balsa. Lagos y Narón, Montañeros del Meda, llegaron con anticipación.
Belesar y Barla, son ribereños del Miño, manejan las artes de pesca; conocen bien la agricultura del romano no en vano fueron sus aliados. Hubo un tiempo en el que establecieron alianzas y guerrearon con ellos esto les permitió pasar de las cosechas de supervivencia a las explotaciones para comerciar con las ciudades y villas romanas, acudieron no sin esfuerzo.
Y que decir de Cruzul, Cadoalla, Ouselle, Valouta, Vimieiro, Vilasante, Vilpún, Trabado, Vilarello, Liber, Vilaver, Vallo, Ouson, y tantos otros asentados en las faldas de los Ancares que conocen el terreno palmo a palmo y salen al encuentro de los convocados. Barcia, Ribón, Vallo, Rao y Son, Sevane, Freixís, Alence, Torés, Doncos, incontables los guerreros cuyos nombres se cantan en las leyendas disputándose entre ellos la fama de sus hazañas y para proezas las de aquel hombre ataviado con una larga capa de lino y vestido con pieles burdamente cosidas que a su paso va despertado la admiración. En la cintura, a modo de espada, porta un corto cuchillo, sostiene en las manos un pequeño escudo de madera, cóncavo, el anverso forrado en piel; la cabeza protegida por un casco adornado con dos palas de macho de Gamo, una jabalina con la punta de hierro doblada en forma de arpón, con sus piernas protegidas por polainas de pieles de nutria, presenta una estampa soberbia de imponente guerrero.. ¡Es, nada más y nada menos que Courel, ¡El guerrero de Antarés¡, ¡Hijo de Evei, al que la leyenda le atribuye ser el padre del Sil!
A su lado, también objeto de todas las miradas, destaca por su vestimenta de legionario romano, bajo una capa caracalla Vimaredus; son muy pocos los que conocen que, a pesar de su romanizado nombre, es Ancareño. Guerrero laureado, sobre el que recae la responsabilidad de Ocellum Galaicorum y más aún, esta emparentado con Courel y mantiene excelentes relaciones con las aldeas vecinas.
No menos prestancia tiene Albion el más puro descendiente de los Eguivarri Namarini: nada ni nadie pasa desapercibido. ¡Están todos!
¡Si hay ausencias no se aprecian!, ¡aquí están los mágicos Esvarios en busca de la Unión!
Celebraron el encuentro, primero entre los guías; los grandes magos, Evei, el guardián circulo, Neira, de las Tierras Bajas, Legan de las Tierras Llanas, Ebúl de las Beiras del Eo y Hor, líder de los Oscos, fueron capaces de aproximar las posturas y dar sentido a la unidad, acertaron... y... constituyen el Consejo de Ancianos.
Los acontecimientos que les han llevado a coaligarse en igualdad y en libertad, fueron interpretados por Evei en la sangre y las entrañas del urogallo extraídas en presencia de los venerables ancianos, Legan, Ebúl, Neira y Hor, que participaron en la ceremonia del sacrificio ataviados con sus túnicas y caracallas, vestidos para la ocasión. El ritual dio comienzo al mediodía, en la piedra blanca de los sacrificios, ante los Esvarios que contemplan como los augurios son favorables y ven a los ancianos magos envolver a Evei con un respetuoso abrazo, y al unísono levantan sus brazos al cielo, reclaman la anuencia de los dioses y muestran su reconocimiento a la capacidad de adivinación de Evei.
Finalizada la reunión concertaron la asamblea, y en ella organizaron la Junta de los grandes guerreros y establecieron las bases de la alianza, generaron la conciencia de unión, fundamentada en la igualdad y en las tradiciones comunes: zanjaron y solventaron las diferencias del pasado, buscando ganar el futuro...
Así da comienzo la Unión de las tribus de la misma raza: nace una república en los montes Nerviasos; antes incluso de la imparable desarticulación del imperio de los cesares.
En la sacrosanta pradera los patriarcas, los guerreros, los clanes de todas las tribus que habían acudido a la cita, acordaron la federación, y en la gran asamblea de los Esvarios ¡Nace la mágica república Ancareña!
Tienen en común sus dioses, la lengua, los antepasados, y algunos, parentescos no muy lejanos. Las familias de los galaicos, los clanes y las tribus, “Esvarios,” aunaron sus necesidades; se agruparon a modo de federación y la federación los hace sentirse hombres libres, sin amo, cuidadores de la tierra; pastores del ganado y, además, agricultores.
Las praderas de Cervasos se llenan de alegría mientras las hogueras donde están cocinando las viandas, expenden su fragancia por los montes y laderas de los Ancares
Los mágicos Esvarios esperan el devenir del futuro de los Ancareños seguros de ganarlo unidos en la tarea...

en la siguiente entrega MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA -6- Tenemos EL OCASO DE UN DRUIDA

29 julio 2011

MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA (4)

Publicado íntegramente en marzo de 2006
MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA
actualizado en Mayo de 2011 se publicara por entregas
(Todos los Derechos protegidos ID.2402713)
-4-


La magia parece que actuó sobre la primera publicación de esta entrada;
difumino las fotos y el texto y sin saber como,
de un día para otro...desapareció incluso la especial dedicación
a las gentes del Concello de Baralla
XARDONMANROFER





Las tierras altas de los Erviasos y Nerviasos, no son otras que los actuales Ancares y en ellos se encuentra el castro de Cervasos donde se vive una frenética actividad. Es un día radiante especialmente para Weife, el domador de toros, valeroso jefe guerrero que no es capaz de mantenerse sereno pues se halla perturbado desde el momento en que su mujer entró en el Painen, así se llama al lugar de los partos, donde alumbran las mujeres de la tribu y que está preparado para cuando es necesario.

Es increíble y parece mentira; el temible guerrero no cesa de rondar con la maza en la mano, alterado, nervioso, deambulando sin rumbo, tan irascible que nadie osa dirigirle la palabra y menos acercarse. Reina el ajetreo y llega con nitidez el llanto de la vida, el alarido de la feliz maternidad, suena con fuerza, es el indicador inconfundible que anuncia la llegada de una nueva vida y más aún, ¡Es varón! Weife siente la euforia de todo progenitor; se encuentra satisfecho, colmado, la estirpe de su sangre tiene sucesión y heredero.
En el poblado, los gritos de jubilo estallan al unísono, el jefe de los guerreros, encantado con su paternidad, es zarandeado repetidamente con alborozo y al tiempo que las mujeres abandonan el lugar de los partos con la madre; feliz mujer que cumple con la esperanza de perpetuar la familia.
Los hombres se entregan a festejar, mientras las mujeres del castro que han asistido a Ecle durante el alumbramiento, lavan al niño con las aguas de manantiales de nueve fuentes que fueron almacenadas en nueve vasijas y recogidas al alba; calentadas y ahumadas con muérdago, conforme al ritual de los antepasados, así él recién nacido, sera protegido por los espíritus de las aguas y respetado por ellas.
Cesa el vapuleo de Veife cuando las manos extendidas de Ecle le entregan al vástago, entonces, en su rostro relajado, puede apreciarse nítidamente, como la ternura ha invadido su cara; el feliz padre levanta la vista al cielo, alza al niño y emite con fuerza Hei...iíí... Cheivenfeiiiii” ...Y resonó por todos los valles.
Con el niño en sus brazos se dirigió a Evei y, el sacerdote, al pie de la Gran Piedra Blanca y cuando los rayos del sol centellean sobre ella, clamó,
¡este es mi nieto, Eifen, hijo de Veife, protégelo y haz que su vida sea guiada por tus estrellas!. El Guía, guardián del Circulo, el poderoso mago Evei, deposita al recién nacido sobre la piedra y reclama la protección de Cheivenfei, ruega a los genios y los Dioses menores que amparen a su nieto.
Tras este ritual, en Cervasos el sol brilla con más energía.
¡Ha nacido un guerrero! Y con él, los Ancareños, los sucesores de los Esvarios y lo festejaron, siendo bendecidos por días luminosos y noches estrelladas, hasta el Alba se vistió con sus trajes más esplendorosos...
Pasan los años en los Ancares, entretanto la vida discurre con normalidad en Cervasos viendo el pasar de las noches y los días y el crecer de Eifen, hijo de Weife, nieto de Evei que es ya todo un hombre, grande, fuerte y ágil; bien entrenado, osado y valiente. Goza de gran prestigio como cazador de osos y recorre con ansia las tierras ancareñas en busca de aventuras: su atrevimiento es tal que le lleva a realizar expediciones de caza en solitario a los lugares más insólitos y lejanos. Para él todo es aventura y aprovecha cualquier circunstancia: en esta ocasión ha dado muerte a un enorme oso pardo y cuando, enfrascado en desollarlo, es atacado por una enfurecida osa a la que logra dar muerte, tras larga lucha, saliendo tan mal parado que hasta perdió los sentidos. Por ventura, poco a poco fue recobrándose aunque estaba herido de gravedad; como buenamente pudo, arrastrándose entre la frondosa vegetación, logró evadirse del lugar en busca de un refugio en previsión de más ataques.
Ha pasado la noche oculto y en silencio, soportando estoicamente los dolores cuando un gratificante sonido de agua llama su atención, como buenamente puede se encamina hacia su procedencia. Aparta las ramas del saúco, y ante sus ojos aparece un verde prado, el más hermoso que ha visto, al fondo, frente a él, formando una cortina de agua formada por chorros que vierten en cascada sobre un cristalino lago. A duras penas consigue incorporarse, trastabillando se dirige a ellos pero agotado por el esfuerzo, cae sobre la blanda hierba, inerte, desmayado.
Cuando recobra la conciencia, se halla rodeado de Dríadas que le están contemplando asombradas, tienen sus brazos extendidos sobre su cuerpo y no tardan en levantarlo, con suma facilidad, como si de una pluma se tratara, lo transportan tras los chorros, por una escarpada senda, hasta la angosta entrada de una gruta, y desfallece.
Al pasar el tiempo, ante el calor del fuego, cuidado por la ninfa del agua, Valda, su protectora, la que inspira a su abuelo Evei, recupera los sentidos, mirando incrédulo a la hermosa Dumia, ungiendo sus heridas, prestándole amorosos cuidados. Su amada que ha permanecido sin apartarse de su lado durante los días y noches en los que estuvo luchando por su vida, yendo y viniendo en sueños al “otro lado”... Nunca supo como fue capaz de regresar al castro.
En los Ancares también hay tiempo para el amor y en Cervasos surge entre los jóvenes libre y espontáneo. Las historias se suceden. Dumia la más hermosa de las hijas de Viar, el gran pastor, se encuentra pastoreando el ganado; ella no lo sabe, pero esta siendo observada. En la espesura del bosque, Eifen la esta mirando con embeleso. Permanece inmóvil, escondido en la frondosa vegetación pero no es el único que acecha. En la espesura boscosa, unos extraños movimientos, llaman su atención y le llegan los sonidos de osos, y efectivamente, puesta a dos pies, oteando, hay una hembra de oso de pelaje pardo. El carnicero mamífero, olfatea el ganado y junto a ella hay dos crías, el riesgo es inminente, Eifen no duda, rápido se acerca a su caballo, extrae la pértiga con la larga y afilada punta de hierro, arma su brazo mientras, acuciada por el hambre, la osa sale de la espesura tras los vacunos desmandados, en su necesidad de comida no advierte la presencia del hombre, ni el peligro que para ella representa. La vara sale del potente brazo de Eifen, firme y veloz; penetra por la espalda del plantígrado, atravesándolo por completo, el plantígrado se revuelve con un rugido de muerte y cae inerte ante Eifen. Los oseznos se acercan a la hembra, prácticamente muerta, no les importa la presencia del humano, lamen su sangre intentando cerrar las heridas. Eifen, aprovecha la circunstancia para capturarlos y laceados los sujeta para evitar su huida.
Dumia, ha contemplado la escena paralizada, sin dar crédito a lo que esta viendo, incapaz de reaccionar y cuando los brazos de Eifen rodean su cuerpo, se ciño a él buscando amparo. Eifen no desea otra cosa que abrazarla, arroparla, protegerla y mostrarle todo el amor que lleva dentro. Con enternecedor cariño, acariciando su pelo, sintiendo palpitar de su corazón, el tiritar de su cuerpo, se afana en calmar a la asustada mujer y ella, sintiéndose protegida, va relajándose, entregándose a las sensaciones del cuerpo, sin contenerse, y liberando los instintos, ambos jóvenes rodaron entrelazados por el verde prado. Se entregaron a satisfacer el deseo de sus cuerpos, las sensaciones y los estremecimientos no saciaban sus apetencias, empapados en los sudores, exaltados y apasionados, no concluyeron de amarse hasta quedar extenuados, profundamente dormidos.
A la mañana siguiente, Veife y su hijo Eifen se dirigieron a la palloza de los Viar para pactar las condiciones de la unión de los jóvenes, dando paso a grandes festejos.
Establecido el oportuno convenio, Dumia paso a pertenecer al clan de Evei, Veife, se sentía honrado por los dioses, lo vislumbrado por, su padre Evei,verdadero adivino, sé ha cumplido y sabe que los dioses bendicen a Eifen, el destino espera al que será, el gran guerrero de los Ancares.
Nadie en Cervasos duda de sus genios protectores pero en el caso de Eifen su genio vino en forma de extraño viajero que encontró desfallecido, prácticamente sin vida, en las cercanías del clan de los Vilachá. Lo cargo en su montura y así se presentó en el castro. En forastero fue bien recibido, no por haber sido introducido por Eifen, el alto grado de hospitalidad que practican los ancareños es por todos conocido, y aunque no venía en busca del viento, ni de la protección del circulo o tampoco a venerar a Cheivenfei, fue acogido y auxiliado.
El exótico viajero proviene de las tierras del sur, viste túnica blanca bajo una capa caracalla, De nombre Arbo, se presenta como predicador del monoteísmo cristiano. Sus creencias las difunde desde la honradez y reconocimiento de otras religiones, de hecho los ancareños son como sus antepasados, politeístas, la adoración que profesan a Cheivenfei, no es exclusiva y también se encomiendan a otras divinidades.
Con la llegada de Arbo se organizó una algarabía: todos se disputaban el derecho de alojarle y agradar, tal es su sentido de la hospitalidad. Eiven tuvo que intervenir para mediar y establecer la forma que permitiera complacer a todos.
Arbo, prisionero de la hospitalidad, pernoctó y convivió con todas y cada una de las familias del poblado, y por todas fue agasajado: permaneció todo el invierno en Cervasos aunque no hubiera podido abandonarles hasta no haber cumplido, al menos un día con cada una de ellas, hubiera sido imposible dejarles a causa de las nieves caídas que hacían imposible transitar fuera de Cervasos, el castro quedaba aislado, al igual que todas las aldeas de los Ancares, todos los inviernos.
Arbo es condiscípulo de Prisciliano, esconde con astucia las respuestas a preguntas para las que no tiene clara contestación, insinúa que su dios, es como Cheivenfei, para seguir difundiendo la idea de un único Dios. Cuenta que Dios a creado a los hombres y mujeres iguales, y este mensaje cala profundamente entre las mujeres de la tribu que ostentan esta condición; lo dice con el corazón lleno de fe pero se aplica en su máxima, “el que sabe, calla”. Omite y silencia muchos de sus pensamientos, incluso que su maestro fue declarado hereje y brujo por sus correligionarios y decapitado: omite también que es perseguido para ser escarmentado.
El misionero priscilianista en su larga estancia en Cervasos, ostentando la condición de privilegiado, disfruto del baño caliente, gozo en mujer sin desposarse y se deleito con sus costumbres sin privarse de nada.
Con el comienzo de la primavera, el forastero abandona Cervasos con inmensa pena, en la creencia de haber convertido a sus habitantes a la fe cristiana. Va en busca de otras gentes, no lejos, a la primera aldea. Tras él, agitando los brazos en señal de despedida, Evei sonríe irónicamente, conocedor de los augurios que el futuro le depara, le despide con un ¡Que Cheivenfei te guié!
ESPERO QUE OS GUSTE, en la siguiente entrega MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA -5- Tenemos UNA CITA EN CERVASOS 

21 julio 2011

MAGICA REPUBLICA ANCAREÑA (3)

CONTOS, LEENDAS E HISTORIAS DA COMARCA DE ANCARES


Publicado íntegramente en marzo de 2006
MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA
actualizado en Mayo de 2011 se publicara por entregas
(Todos los Derechos protegidos ID.2402713)
-3-

LOS ESVARIOS
Los Esvarios, hijos de los Keltois, que nos encontramos definitivamente aposentados en las tierras altas, en Cervasos a finales del Siglo IV son el corazón de esta historia, el motor que agita mi imaginación para compartir el sueño de hacer reales a tan imaginarios pobladores.
El carácter individualista de los clanes les lleva a la tendencia de aislar las construcciones familiares con muros de poca altura, eso si, a modo de vestíbulo exterior en el que se integra un horno para pan, y una piedra tallada para las ofrendas los genios protectores.
Gozan la vida apaciblemente, basan su economía en la recolección de sus cultivos de mijo, cebada y trigo, además del aprovechamiento de los frutos naturales como la bellota y la castaña. De la bellota y de la castaña, obtienen harina para el pan, alimento vital. Con la cebada elaboran una rica cerveza que degustan, quizás en demasía, no sucede lo mismo con el vino que obtienen en los intercambios con el romano y que resulta difícil de conseguir.
En el otoño celebran la recogida de la castaña con un ritual en el que bailan, entorno al fuego donde se asan las castañas, hombres y mujeres jóvenes, desnudos, pintados íntegramente de negro, danzan hasta la extenuación.
Para ellos el agua da la vida, vive por el día y duerme por la noche, la sanación, vendrá con las recogidas en nueve fuentes, al alba o al anochecer, siempre en los solsticios o en los equinoccios, pero les preocupa mucho la humedad y para evitarla usan piedras pequeñas y enlosan con ellas las calles que enlazan las zonas comunes con las privadas. También han tallado piedras para albergar agua; tienen una edificación al lado de la cual existe un hoyo en el que hacen fuego (como si de un un horno se tratara) que les permite calentar las aguas, gozando de “baños” incluso en pleno invierno. Laxe, el escultor la gran piedra de las ofrendas, esculpió en la base las grabaciones que recuerdan a los Esvarios la procedencia de los antepasados, donde puede apreciarse, desde un circulo encerrado en un cuadrado atravesado por cuatro lineas que coinciden en el centro hasta símbolos de círculos concéntricos, pasando por los esmerados trazos de “verroes”; el tallador, ha labrado a modo de friso, todo su contorno, incrustando los signos de las leyendas sin olvidar las hazañas de los grandes guerreros del clan.
La vida cotidiana es apacible, disfrutan de buena salud. cultivan la tierra, pescan en los ríos, cazan en los montes y bosques; crían cerdos, pastorean cabras, vacas y caballos. Recolectan herbaje para alimentar sus ganados durante el frió y crudo invierno, mientra, en torno al fuego, relatan hazañas ajenas ensalzándolas como propias, muchas de las cuales las convierten en leyendas.
Viven, plácidamente, en las montañas y en sierras de fuertes pendientes, encajados en sus valles, ajenos a las convulsiones que experimenta el mundo del romano...
El gran legado de los antepasados es el fuego, por ello es sagrado, y no se puede escupir, orinar, ni fornicar en su presencia, lo renuevan en el solsticio de verano y en el equinoccio de invierno, siguiendo la tradición. Pasan las largas noches invernales alrededor de él, lo mantienen permanentemente, dentro de sus viviendas, sobre losas, para calentar los espíritus de sus antepasados; y en torno a él, sentados en bancos corridos cuya funcionalidad propicia los debates cotidianos de la familia, convocan a los espíritus, para que intervengan en su destino y rezan para que el cielo no se desplome sobre sus cabezas.
El sagrado fuego, con su calor, les invita a los recuerdos y al tiempo que rememoran los tiempos pasados, fantasean con sus propias vivencias, convirtiendo hechos cotidianos en verdaderas hazañas, haciendo así que surjan y se transmitan las leyendas de genios tutelares de los poblados, de héroes más o menos divinizados, mitos de guerreros valerosos, de jefes o dioses protectores. El mito más difundido comienza en la antigua leyenda donde se relata como un petirrojo fue a buscarlo al sol y cuando regresaba con él a la tierra, ardieron sus plumas, y entonces, los pájaros acudieron en su ayuda, entregándole una pluma, todos menos la lechuza por este motivo esta condenada a vivir de noche.
La noche es misterio, esoterismo, carcelera de la luz, y es en las del invierno, donde los cuentos y leyendas dan lugar a la transmisión de tradiciones: también conceden tiempo para enseñar a los jóvenes y entrenarlos para superar las pruebas iniciáticas; los ancianos tienen el deber de transmitir los conocimientos a los adolescentes.
En las noches aparecen las leyendas de los antepasados, los ritos y mitos más antiguos en las que se relatan y señalan el principio de los tiempos y como todos los hombres conocían el lenguaje de los seres vivos y podían comunicarse con los animales; También distinguían el uso de las plantas y creen que éste conocimiento sé perdió por la avaricia, la codicia y la falta de respeto a la vida.
Los ancianos son la fuente de las tradiciones y a ella acuden, entre asombrados y atemorizados, no solo los jóvenes adolescentes, también los adultos solicitan los recuerdos y sus consejos.
Ante el fuego del lar los niños y jóvenes, escuchan a los ancianos y ellos les cuentan como los moradores del otro lado, a veces nos visitan en forma humana; relatan como los antiguos: abandonaron las fértiles riberas del gran rió, el padre de la vida, y recorrieron la tierra, tras el rastro del sol, al encuentro con la luna, guiados por Cheivenfei, el dios errante. Son narraciones que muestran el mágico poder de los dioses sobre los elementos; así rinden culto a Bandunae, dios del agua, Edovius, protector de las moradas, Verón, protector de los animales...
Aprenden desde niños, como amar a los dioses, la forma de solicitar su protección, además, como comportarse ante ellos.
Envueltas en la magia llegan a los adolescentes las leyes para los miembros del clan, normas que los harán hombres; hombres libres, respetuosos con la naturaleza, con los animales y con sus mayores.
También, en las leyendas, llegan las pruebas iniciáticas donde los adolescentes deben demostrar su valentía y que están preparados para formar parte, con pleno derecho, del clan y de la tribu.

Para superarlas, han de atraer y dar caza al fiero oso yel bravo y robusto Xábarin; capturar un rebeco y un ciervo, una donicela, un armiño y una Jineta; tienen que respetar a las hembras para preservar la continuidad de las especies: son intocables, el Lúbican, (gato salvaje), el más sagrado de los gatos y el gallo, que solo puede ser sacrificado como ofrenda a los dioses; las gallináceas del bosque, expresamente santificadas, serán para uso exclusivo de las Ninfas.
Vienen en las leyendas, las iras de los dioses como Veona, quien, trocado de Druida, contemplándose en las cristalinas aguas del lago, observó como una manada de lobos sé disponían a atacarle, airado y enojado, trazo un circulo con su vara y los transformó blancos para que nunca más pudieran camuflarse, además, los condeno a vivir solo de noche, en adelante morirían al llegar el día y nacerían por la noche.

!Evitad enojar a los dioses! advierten los ancianos.

Explican los ancianos de la tribu como la vida es magia, producto de los espíritus del otro mundo y surge del agua (alimento de la creación) allí, en el lugar de descanso y recreo de los dioses, viven todas las especies de la flora y la fauna terrenal y en el centro de un profundo lago, tienen un jardín maravilloso donde guardan, en los cálices de las flores, los espíritus de los niños aún no nacidos; solo la cigüeña, con sus extensas alas y su largo pico puede acceder a extraerlos para que nazcan en este mundo.

La cigüeña, cuando llega el momento, vuela a depositarlo en el regazo de la madre...
Deberéis depositar vuestra sangre de hombres libres en los miembros del clan, dicen los ancianos,; derramarla, si es preciso por los hermanos de la tribu.

¡Así lo han hecho nuestros padres, así deberéis hacerlo vosotros!

Solo se rompe la monotonía cotidiana con pequeñas disputas que surgen ocasionalmente en la convivencia diaria; la mala cosecha o la falta de caza, genera la discusión sobres cuestiones tribales que suelen terminan en desafíos personales, incluso entre los miembros de la familia, pero a pesar de que no tienen consideración por su vida, acaban sin mayores consecuencias.

Cuando el oscuro manto de la noche, domina sobre la luz del sol, el mal acecha, los seres malignos, protegidos por la oscuridad, salen en busca de divertimento y los Esvarios, que saben que existen, se protegen con muchos y variados amuletos; cuernos de vacaloura, colmillos de jabalí o los torques, sirven para detener a los seres malignos.
Los Torques son útiles para casi todo, sirven como símbolo de poder y distinción; imitan el poder del circulo y sus dos piedras guardianas en realidad son unos collares rígidos o semirrígidos que adoptan una línea curva que no llega a cerrar...
En la siguiente entrega MÁGICA REPÚBLICA ANCAREÑA -4- Iremos A  CERVASOS